Una charla con la presidenta de colonos Silvia Antuna sobre comunidad, sostenibilidad y futuro
Detrás del orden, la seguridad y la armonía de Valle Escondido, en el corazón de la Zona Esmeralda, hay una mujer que no solo coordina, sino que vive y respira comunidad: la presidenta de colonos. Para ella, este lugar representa su segundo hogar, no solo por lo familiar, sino por lo emocional. “Aquí crecieron mis hijos, aquí aprendí el valor de la unión vecinal. Es más que tierra, es historia personal”, nos cuenta con una sonrisa.
Liderar esta comunidad no es un cargo, es una misión, afirma. Y no es para menos: Valle Escondido es uno de los fraccionamientos más icónicos del Estado de México. Con sus áreas verdes, lagos, arquitectura de primer nivel y un ambiente de serenidad, se ha convertido en refugio de cientos de familias que priorizan seguridad, calidad de vida y contacto con la naturaleza.

Éxitos que sí se ven: seguridad, convivencia y desarrollo
Durante su gestión, se ha fortalecido la vigilancia 24/7, se modernizó el sistema de acceso y se redujeron incidentes viales gracias a campañas permanentes de educación vial, sobre todo entre los jóvenes. “Queremos una generación más consciente al volante, que respete a los peatones y valore la vida”, asegura.
Además, han impulsado eventos comunitarios como picnics familiares, torneos deportivos y jornadas de reforestación, que no solo unen, sino que refuerzan el sentido de pertenencia. “Es impresionante ver cómo los vecinos se conocen, colaboran y hasta se vuelven amigos. Esa es nuestra mayor ganancia”.
En materia ambiental, la protección del entorno natural ha sido prioridad: recolección diferenciada, uso responsable del agua, y mantenimiento constante de áreas verdes son parte del día a día. “La ecología aquí no es discurso, es hábito”, recalca.

El futuro verde y seguro que todos queremos
Claro, también hay desafíos: el crecimiento urbano desmedido cerca de la zona, el tránsito externo, y la presión por construir más. Sin embargo, la presidenta y su equipo trabajan en estrategias para blindar la esencia de Valle Escondido: regulaciones estrictas, diálogo con autoridades municipales y una comunidad cada vez más participativa.
Su sueño a diez años: “Un Valle Escondido aún más verde, más inteligente y más conectado. Donde las nuevas generaciones sigan viendo esto como un oasis seguro y solidario”.
Ah! y su lugar favorito: el parque central al atardecer. “Ahí, todo cobra sentido”.
