Un ícono surrealista entre adoquines modernos
Leonora Carrington (1917–2011) fue una de las figuras más influyentes del surrealismo, con raíces británicas pero corazón mexicano. Su obra, llena de simbolismo onírico, animales fantásticos y personajes femeninos empoderados, sigue fascinando. En Plaza Antigua, Zona Esmeralda, su legado trasciende muros de museo: sus esculturas y murales públicos atraen a curiosos y amantes del arte urbano. Esta intervención urbana refleja su espíritu irreverente y su inclinación por lo fantástico, justo en un entorno que combina lo clásico con lo contemporáneo.
Gracias a este enfoque, Carrington “desborda lo cotidiano”: sus piezas en la plaza sirven como escaparates de otra realidad, potenciando la imaginación de quienes transitan por ese espacio. Además, invitan a una conversación colectiva: cada uno completa el enigma surrealista con su propia experiencia, volviéndose parte activa del relato artístico.
Conexión viva entre arte y comunidad
La presencia de Carrington en Plaza Antigua no es solo estética; tiene impacto social. Sus obras públicas fomentan bienestar emocional y sentido de pertenencia. Plaza Antigua se convierte en punto de encuentro: millennials que buscan lugares con “vibra”, familias que descubren arte sin entrar a galería, y visitantes espontáneos que comparten en redes sociales. La plaza, así, se posiciona como epicentro cultural en Zona Esmeralda, impulsando turismo local y generando orgullo barrial.
Además, Carrington rompía esquemas no solo por su estilo, sino también por su narrativa feminista: sus personajes femeninos libres y poderosos siguen inspirando. En Plaza Antigua, esa voz persiste como símbolo de fuerza y creatividad para generaciones que reclaman representatividad y autenticidad.
